El 26 de noviembre de 2014, el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, reunido en París, Francia, aprobó la postulación de los Bailes Chinos de Chile como nuevo Patrimonio Cultural de la Humanidad. Con más de tres siglos de antigüedad, estas manifestaciones se han esmerado en vivir con apego a su acervo, logrando abarcar un amplio territorio, y aportando un sentido especial de pertenencia a las localidades donde se desarrollan sus fiestas y sus prácticas devocionales de religiosidad popular.

El sonido de sus flautas y tambores y los gestos de su danza remiten a nuestro origen americano y arcaico, mientras que el sentido cristiano de sus cantos nos recuerda que la historia de todo pueblo es esencialmente un proceso de mixtura, adaptación y reelaboración.

Un baile chino es un colectivo de composición familiar y vecinal, cuya principal función es concelebrar junto a otros bailes y asistentes, los ceremoniales de una fiesta patronal o de santo patrono. Como su nombre lo dice, un baile de chinos es un cuerpo de baile que despliega un repertorio de pasos y mudanzas, al tiempo que participa en la festividad de un santo patrono, de la Virgen María o de algún otro símbolo sagrado católico.

La danza del baile chino consiste generalmente en pasos frontales o laterales, giros en un lugar o con avances, desplazamientos a saltos en uno o dos pies en sentido longitudinal o lateral, sentadillas, acuclillados y otros movimientos de piernas de gran exigencia física. En algunos casos se desarrollan figuras coreográficas colectivas como escuadras (cuadrados) y cruces.

EL BAILE CHINO DE CHILE / Español
CHILE'S CHINO DANCE / English



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